Desde tiempos inmemoriables esta zona ha estado habitada
por el hombre, como recientemente se ha puesto de manifiesto al descubrirse muy cerca
de nuestra oferta de turismo rural, restos Neanderthales en la cueva de El Sidrón, que
se encuentra en las inmediaciones.
Las viviendas están situadas en lo que fue
una antigua aldea de finales del siglo pasado. La actividad por la zona en
aquel entonces y hasta bien entrados los años sesenta era
exclusivamente ganadera, si bien también tenían lugar otros
sectores complementarios como podían ser la agricultura de
regadío la artesanía...
Sin embargo, gracias al clima y a la orografía de
la zona, numerosos molinos de agua molían sin parar el grano que se
traía de otras comarcas que no disponían de
la poderosa fuerte de energía que representan los saltos de agua.
Actualmente todavía se conservan en buen estado algunos de estos
molinos, gracias a la perseverancia y nostalgia de sus dueños, ya
que eran el máximo exponente de la ingeniería civil
en siglos pasados.
Otras labores también muy comunes y que tienen
su lugar en todas las tradiciones celtas es la de la elaboración
de la sidra, que en una sala habilitada al efecto en la parte baja de la
casa, se solía realizar en grandes barreños de madera en
los cuales los mozos machacaban las manzanas con mazos especiales.
Normalmente este evento, que sigue arraigado en la actualidad, se realizaba
una vez al año al comienzo del Otoño, coincidía con
una gran fiesta en la que corre la sidra y en la que tienen cabida
gaiteros y todo tipo de gente ataviada con los trajes tradicionales
asturianos.
Como es natural en nuestros tiempos esta forma de vida
se encuentra en declive, aunque nuestras viviendas han sido rehabilitadas
conservando esa imagen tradicional y un tanto rústica que
seguramente ustedes sabrán apreciar y disfrutar.
Todavía sobreviven muchas de
las sendas que antaño recorrían y enlazaban los diferentes
caseríos y aldeas de la zona, y que ustedes podrán aprovechar
para pasear y visitar parajes naturales de gran belleza, así como
disfrutar de la atención y cordialidad de nuestras gentes.